Estaba esperando mi turno en un cibercafé y lleno de impaciencia miraba a quien se sentó delante de mí.
Llevó el ratón al icono de Internet Explorer y abrió un explorador. Se dirigió a la barra de direcciones y escribió “www.google.es” tan lento que se sentía el silencio entre cada golpe de tecla.
En la página del buscador escribió «iniciar sesión en Hotmail» sin levantar la vista del teclado un momento. La búsqueda automática le ofrecía «iniciar Hotmail» desde que iba por “inici-”, pero todo el esfuerzo de los desarrolladores fue ignorado.
En la lista de resultados cliqueó el enlace de «Hotmail» y una vez que se abrió la página escribió su dirección y contraseña a la misma velocidad, llevando el ratón de campo a campo con parsimonia.
Cuando se abrió la bandeja de entrada vi con horror que tenía doce mensajes. Movía el ratón de uno a otro sin decidirse por cual abrir primero y entonces decidí yo irme.
Posted in: situaciones
Posted on 2014/03/03
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