B: ¡Hola!
C: ¿Qué haces tú aquí?
B: Pues nada, que quería hablar contigo.
C: Ah, ya. Pero… ¿en la estación de autobuses?
B: Es que no quería hablarlo por teléfono y como sabía que ibas a estar aquí…
C: Pues vaya idea. Bueno, dime. Viene en diez minutos…
B: Pues quería decirte que lo he estado pensando y que creo que tienes razón.
C: ¿Sí?
B: Bueno, yo pienso que en verdad ninguna de las situaciones es grave y alguna es también discutible…
C: Buf, yo es que no quiero hacer un debate y menos aquí… a mí me han molestado, y te lo tenía que decir.
B: Pero déjame hablar un momento, por favor, que es por eso.
C: Venga, habla.
B: Pues que lo he estado pensando, y tengo que admitir que cuando se ponen todas las situaciones esas juntas, quizá sí sale que he sido poco atento contigo.
C: Hombre, yo creo que sí. Vamos, a mí me lo parece. Pero bueno, sigue.
B: Entonces… te quiero decir que me voy a fijar más en esas cosas para que no vuelvan a pasar.
C: ¿Sí? Pero es que yo no quiero estar diciéndote cómo te tienes que comportar. A mí me gustas mucho, pero ya tienes una edad como para eso.
B: Si está guay, no pasa nada. Bueno, no está guay, pero ahora que lo sé lo puedo evitar.
C: Pero yo no quiero que interpretes un papel, que te pongas a hacer lo que no te sale con naturalidad.
B: No, no, si no se trata de interpretar un papel. Se trata de conocerse y saber lo que agrada y desagrada al otro. A mí me gusta comer carne y también pescado, si tú prefieres una cosa me puedo adaptar. Se trata de que estemos a gusto los dos. A mí me mola estar contigo cuando tú estás a gusto.
C: ¿De verdad?
B: Claro que sí.
C: Buf, yo que sé.
B: Ven, dame la mano. Me gusta mucho estar contigo, de verdad, y estoy muy contento de haberte conocido.
C: Yo también. O sea, a mí también. Bueno… lo que sea.
B: ¿Sí? ven aquí.
C: Mucho, por eso me preocupo.
B: Pues no te preocupes, que conociéndonos más nos lo vamos a pasar mejor. Acércate.
C: Vaaale. Ah, qué bien hueles.
B: Tú sí que hueles bien, dame un beso.
Posted in: conversaciones
Posted on 2013/06/06
0