ULTRA CINÉFILO

Posted on 2016/05/30

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Era el típico bar de barrio y allí estaba el típico borracho parlanchín. No hablaba con nadie en concreto, tan sólo divagaba en voz alta. Tras uno de sus parlamentos, levantó la jarra de cerveza y brindó “por estos breves momentos en los que podemos disfrutar de la libertad”. Sin esperar respuesta ni acompañamiento la medió de un trago.

Mientras se limpiaba los bigotes reparó en mi sonrisa y comenzó a dirigirse a mí. Me habló de lo importante de la libertad y lo complicado de ejercerla. Dijo que Andrei Tarkovski lo había reflejado muy bien en sus películas, sobre todo en “Solaris”. Aunque yo no hacía comentarios, mi atención le animaba a continuar su discurso, cada vez a mayor volumen.

En el rincón dos señoras mayores jugaban a las tragaperras tomando una copa de vino. De vez en cuando se giraban a mirarnos y cuchicheaban. Cuando el cinéfilo lanzó un nuevo brindis por los mismos motivos, una de ellas le interrumpió gritando: “Deja de molestar a los clientes o vas a perder esa libertad que tanto celebras”. Él se abalanzó hacia a ella muy airado, pero tras unos minutos de discusión las protestas tornaron disculpas y aún agradecimientos.

No obstante, al volver prosiguió su perorata sobre Tarkovski. Tras el comportamiento de la señora a mí me apetecía apoyar al borracho, y le dije que a mí también me gustaba mucho. Le pregunté si había visto “Zerkalo” y le sentó muy mal. “Naturalmente que la conozco, yo conozco todas y cada una de sus películas” me respondió. Luego comenzó a cantar la lista lleno de orgullo y prepotencia. Yo le respondí que sólo había visto un par de ellas y ya no le dirigí la mirada más.

Entonces comenzó a hablar sobre la juventud. Primero sobre la juventud actual y luego sobre la suya en general. La rememoración la interrumpió ahora el camarero. Le dijo que la dueña se estaba cansando de que molestase a los clientes y que o se callaba o se iba. Al pasar me miró a mí y yo asentí con la cabeza.

 

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