MARCA IMBORRABLE

Posted on 2015/07/20

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Una chica salió una noche de fiesta con sus amigas y tuvo la mala suerte de liarse y acabar poniéndole los cuernos a su novio. La pasión del amante y su poca precaución, favorecieron que amaneciese con el cuello lleno de marcas de chupones y mordiscos, y fue entonces cuando le nació la conciencia.

Se cepilló hasta enrojecerse tanto el cuello que tuvo que enterrarse en fulares. Como trabajaba de azafata en un evento, las compañeras le ayudaron a ocultar el desastre con maquillaje, pero aquello no era solución. Andaba todo el día mirándose en los espejos y con miedo de cruzarse con su novio por sopresa.

Finalmente se decidió a afrontar la situación y quedó con él. Lo recibió en su casa bien protegida y lo metió en el dormitorio tan rápido como pudo. Apagó las luces y, sin dejarle reaccionar, se abalanzó sobre él. En los momentos álgidos le pidió, le rogó, le exigió, entre gemidos, que le mordiese el cuello.

Un tiempo después, en una conversación de pareja estuvieron rememorando su historia sexual. Ella le preguntó qué tal era en comparación con otras chicas y él la colocó en su top tres. Sobre todo, decía, se le había quedado grabado el día aquél en que con tanto énfasis le pidió que le mordiera.

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