B: Bueno tío ¿tú qué tal? ¿Y tu novia? ¿Por qué no te la has traído?
A: No, no, no…
B: ¿Cómo que no? ¿Por qué no?
A: No, es que ya no…
B: ¿De verdad? Ostia tío, que bueno soy con la pregunta.
A: La pregunta es normal, no te preocupes.
B: Bueno y tú ¿estás bien? ¿Fue hace mucho?
A: Hace poquísimo y la verdad es que me ha costado mucho dejarla. Estoy regular.
B: Vale, pues no te pregunto más por el tema ¿Y el trabajo qué? ¿Sigues donde estabas?
A: Sí, sí.
B: ¿Y qué? ¿Sigue todo bien?
A: Bueno, la verdad es que estoy algo preocupado.
B: Ostia, estoy que lo tiro. Te pregunto todo mal.
A: No, hombre ¿de qué vas a preguntar?
B: Pues ¿qué te preocupa del trabajo?
A: Es que me he venido de vacaciones dando un ultimátum, quiero cobrar más.
B: Vaya.
A: Sí, es que se suponía que iba a haber una renovación y es donde yo quería plantearlo, pero en vez de eso es una extensión y se queda todo igual y no me mola.
B: Bien, bien, te veo fuerte entonces.
A: ¿Fuerte? Ponte las gafas.
B: Hombre, si haces un ultimátum en el trabajo es que te ves fuerte en la empresa. Y si dejas a tu novia será que te confías en ti mismo también.
A: Pues lo estoy petando.
Posted in: conversaciones
Posted on 2015/03/10
0