A: Me voy al servicio, tío.
B: ¿Cómo? ¿Qué dices?
A: ¡Que voy al servicio!
B: ¿Al servicio? ¿Tú estás seguro?
A: Pues claro, me estoy meando.
B: Pero ten cuidado, que aquí te la meten doblada…
A: ¿Ahora hay que pagar o qué?
B: Que no, que te meten mano. A un amigo de mi primo cuando fue al servicio le llegó un tío por detrás y tracatrá.
A: ¿Tracatrá?
B: Sí señor. Le agarro por el cuello y tracatrá-tracatrá-tracatrá. Luego se fue como si nada… El chaval estaba impactado. Lo veía por aquí y no sabía ni que hacer.
A: Pero vamos a ver, vamos a ver, él tendría que poner de su parte. El otro no le pudo quitar los pantalones y agarrarlo y todo… que no me parece tan sencillo eso.
B: Bueno, no sé, pero que…
A: Además, que si se resiste es imposible, si hay mogollón de gente… ¿Al chaval le va el rollo?
B: Sí, bueno, pero que al tío ese no lo conocía y no se enrollaron ni nada.
A: Pero eso es otra cosa. El chaval a lo mejor es que se esperaba más cariño y se tuvo que conformar con eso…
B: ¿Pero así en el servicio?
A: Y a seguir la fiesta.
B: Bueno, vaya, tú ten cuidado que no te la metan doblada.
A: Que no, tranquilo. Pero es que además, para meterla doblada hace falta mucha ayuda… ¿No?
B: Bueno, yo vigilo por si acaso.
Posted in: conversaciones
Posted on 2013/09/16
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