B: Mira, ahí hay un dentista ¿no estabas preguntando por uno?
A: Es verdad, tiene buena pinta ¿no? Luego me paso a preguntar.
C: Sí que tiene buena pinta… y la que atiende también, si eso te acompaño.
B: Es verdad, y qué bien queda ahí con todos los diplomas por detrás… jajaja.
A: Jeje… ¿Sí? No la he visto. De todas formas, no valen para nada porque cuando te van a meter mano les tienes que firmar una exención de responsabilidad ¡qué cara!
C: ¿Cómo?
B: Creo que es por el tema de la anestesia.
A: Que sí, anestesia o lo que sea, cuando me fueron a sacar la muela del juicio o a ponerme el implante, tuve que firmar el papelote, como que no se responsabilizan de lo que ocurra en la intervención. Pues entonces ¿para qué tanto diploma? Si da igual…
B: Bueno, que te cuente éste lo del puenting.
A: ¿Tú has hecho puenting? ¿Y por qué?
C: Yo que sé, estaba en una época rara… jejeje. Pero el caso es que con la gente con la que lo hice, poco después murió un tío.
A: Ostias, qué fuerte. Joder… buscaba diversión y vaya lo que se encontró.
C: Sí, tío. Cuando me enteré me dio un poco de cangue.
A: Ya, cangue con efecto retroactivo ¿no? Joder, vaya ostia se metería.
B: Lo bueno es que no se daría ni cuenta. Bueno, cuenta si se daría, pero no tuvo mucho tiempo para acojonarse…
A: ¿Lo bueno? Buf, no quiero ni pensarlo, vaya forma gilipollezca de morir. Pero ¿qué pasó?
C: Pues nada, que se rompió la goma.
A: Se rompió la goma.
C: Claro, no hubo nada que lo frenase.
A: Se rompió la goma y no hubo freno.
B: Eso.
A: Ya, ya, pero es que estoy pensando que dejó este mundo por el mismo motivo por el que tantos han llegado.
Posted in: conversaciones
C
2013/03/28
jajajajajaj