C: Lo malo de dejar el resto este de tarta aquí es que yo voy, poquito a poco, con mi cucharilla, y me la voy comiendo.
A: La verdad es que es una tentación.
C: Sí, porque dices “Le quito este piquito de aquí”, después sigues “Bueno, me como la fresa” y luego “Este trozo de borde es que se ha quedado suelto”… ¡Coño! Que al final me la acabo calzando.
B: Ya, como el día aquel, que luego te pusiste malísimo, me contaste.
C: Joder, qué mal lo pasé. Por eso lo digo, esto hay que quitarlo de en medio, que luego no se distingue ¿Cuándo fue? Ah, en casa de éstos, que te agarraste una barra de pan.
A: ¿Pan? Pero si eso no sirve paná, ni es dulce ni ná.
C: Pues tenías que verla, ya no distinguía, se agarró la barra, así con las dos manos ¡y se la zampó entera!
B: Buf, yo es que me pongo… a veces en las comidas familiares me dice mi padre “Por favor, deja ya de comer. Acaba de una vez, que me pones enfermo.”
A: Pero ¿por qué?
B: Pues porque soy una glotona, no sé, yo me pongo a comer y no paro. A mí es que me gusta todo y lo disfruto mucho.
C: Sí, sí, lo que lo disfrutas… y el ansia que te entra.
B: ¡Que no es eso! Yo es que, no sé, lo disfruto todo mucho, es que soy una hedonista. Mi novio me dice a veces “Tía, eres una hedonista, cómo te gusta”.
A: Eso está muy bien.
B: Sí ¿verdad? Pero él me dice “A ver, te has tomado unas cañas, nos hemos comido un chuletón de puta madre, luego un café con bayleys, hemos echado un polvo, te has fumado un cigarrito… ¿Ahora una copa?”
C: Ostias, lo del polvo como que no pegaba ¿no?
B: Pues sí, pues claro, un polvo. Un polvo siempre. Un día me dijo que iba a dar una conferencia en la universidad y yo le dije “qué morbo, que me voy a follar al conferenciante”. Allí fui yo, toda puesta con mis taconazos y me coloqué en la primera fila, mirándole desde el principio hasta el final.
C: Y luego no le dejaste salir hasta que lo echasteis.
B: Pues claro, en el ascensor metiéndole mano. Al final no encontrábamos dónde y tuvo que ser en el garaje.
A: Tía, tú sí que sabes, normal que lo tengas enamoradito…
B: Buf, yo es que, no sé, pues sí. Aquí se folla… es que esto es como con la regla. Pues, con un poquito de cuidado se hace, claro que se hace.
C: Bueno, con la regla…
A: Vaya, se puede hacer. Tampoco es para tanto…
B: Y tanto que se puede hacer, es que se hace. Te pones ahí una toalla o lo que sea. No te digo todas las cosas y no te digo todos los días… porque los días grandes ya se pone aquello muy gore, pero vamos que son los menos. Normalmente un poquito tal y se pasa, pero claro en un momento ya es imposible porque ya es un poco duro.
C: Ostias ¡tía! Pero ¿qué estás diciendo? Joder, qué desagradable.
A: Tíaaaa, te has pasado.
C: ¡Coño! Que estamos comiendo ¿No me ves que sigo con la cuchara? ¿Se te ha olvidado de los que estábamos hablando?
B: Ah, es verdad, ahí con la fresa ¿no?
C: Venga, sí, la fresa, al carajo la tarta.
B: Pues deja, que me la como yo. Yo es que lo disfruto todo mucho.
Posted in: conversaciones
Posted on 2013/03/08
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