NUMEROLOGÍA APLICADA

Posted on 2013/02/16

0


B: Así que tu cumpleaños es dentro de nada ya…

A: Sí, sí, cae en muy buena fecha.

B: ¿Buena fecha por qué? ¿Qué más dará?

A: Pues porque hace ya buen tiempo, es primavera… porque no hay fiestas cerca… Un primo mío nació el seis de enero y el pobrecillo comparte fiesta de cumpleaños con la celebración de los reyes magos, es una mierda. En vez de tarta comemos rosco de reyes.

B: Pues igual que yo, que yo soy del uno de enero.

A: ¿Del uno? ¡Pero eso es mucho peor! Coincidiendo con año nuevo, te pierdes un fiestón.

B: No, no, no, yo hago mi fiesta como todo el mundo y después viene el cumpleaños, qué te crees… aunque siempre llego borracha, claro.

A: Pero bueno, cualquiera se pega la misma que tú y luego, otro día, tiene su cumpleaños para reventarlo también ¿no?

B: Eso sí es verdad…

A: De todas formas, tía, el uno de enero que es un día mágico ¿no? Comienza el año… está todo vacío… no sé, es un día muy particular.

B: Para mí, fíjate, estreno el año y mi año, vida nueva total.

A: ¿Te imaginas que te juntases con uno que hubiese nacido el mismo día? Yo tengo unos amigos que son pareja y los dos nacieron el veinticuatro de diciembre. Es como una profecía ¿no?

B: ¿Y eso?

A: Es que es la natividad del señor, tía. Hace poco tuvieron un hijo y yo estaba acojonado con que naciese el mismo día, como un nuevo mesías ¿no? O algo.

B: ¿Pero qué estás diciendo? Jajaja ¡anda ya!

A: Es que vaya coincidencia más extrema…

B: Pues mi madre nació el cinco de enero y mi hermana también.

A: ¡Ostias! Ahora tiene que tener tu hermana una hija que nazca el mismo día.

B: No, no, las tiene de julio y de noviembre.

A: Ah, bueno, entonces ya se ha fastidiado la profecía. De todas formas… yo creo que además deberían ser cinco generaciones ¿no? Para que tuviese así un rollo cabalístico.

B: Sí, sí, cabalístico… ¿Pues sabes? Yo tuve un novio que era del treinta y uno de diciembre.

A: ¿Sííí? ¡Toma! eso es casi mejor.

B: Nos conocimos en un fin de año. Se acababa su cumpleaños y comenzaba el mío. Y ahí nos conocimos, todo borrachos…

A: Joder, pero, en realidad, erais como lo más opuesto. Había sólo un día de diferencia pero era también un año. O sea, que no era sólo pasar la página del calendario sino pasar a uno nuevo. Eso es como el día y la noche ¿no? Uno que acaba, otro que empieza…

B: Así fue, así fue.

A: Pero bueno ¿qué fue?

B: Que no nos entendíamos de ninguna forma, era muy extraño. Fue un desastre. Era como si funcionáramos de distinta manera, no nos comunicábamos.

A: ¿De verdad? Joder, o sea que al final la numerología tenía razón.

 

Posted in: conversaciones