EL MOTOR DE UN KART

Posted on 2013/01/15

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A: ¿Qué pasa tío? ¿Cómo acabaste anoche?

B: Bien, bien.

A: Te fuiste con la tía esa ¿no?

B: Sí, pero no me la llevé a casa. Es que creo que tiene un rollo con un tío que conozco y estaba un poco incómodo ¿Y tú qué? ¿Te fuiste al final con esa que hablabas?

A: Sí que me fui, pero vaya tela… fue como cuando me llevó mi padre a conducir unos karts de pequeño…

B: ¿Karts?

A: Los coches pequeñitos. Yo quería ir a toda hostia todo el tiempo, pero claro, en las curvas tenía que frenar.

B: Ya.

A: A las pocas vueltas me paró el que llevaba el asunto y me dijo “no pises el acelerador y el freno a la vez, que te vas a cargar el motor”.

B: ¿Y qué tiene esto que ver? No lo pillo.

A: Pues que ésta aceleraba y frenaba a la vez. Estábamos allí en mi coche y yo no me enteraba ya de lo que quería.

B: Ah, jajaja, ahora sí. Pero bueno, lo normal ¿no?

A: No lo veo normal, no. Ella se quedaba en casa de una amiga y yo me ofrecí a llevarlas en coche. Se pusieron a hablar y al final la amiga se fue andando.

B: ¡Qué buena amiga! Ahí lo tenías. Tú es que no te enteras, es cuestión de insistir.

A: Sí, sí, pues mira tu colega el otro día. De tanto insistir le acabaron insultando.

B: Ya, pero luego se fueron juntos a casa.

A: Pero no pasó nada, eso me dijo.

B: Pero luego a los pocos días quedaron y sí que pasó.

A: ¿Entonces de qué coño iba eso? ¿Quería o no quería?

B: Pues quería y no quería. Por eso hay que insistir, cuando más insistes más consigues.

A: Pero es que a mí me daba igual, yo estaba tan contento. Joder, conozco a una tía, me mola, me pide el teléfono, nos enrollamos, la acompaño a casa… es un buen plan.

B: A mí la verdad es que la mía me lo puso súper fácil, yo en verdad no me quería haber liado con ella.

A: Cojonudo. Pues que sepas que me dijo “Tu amigo es muy convencional”.

B: Jajaja, claaaro. Eso es porque yo estoy muy convencionalizado de meterle a tías muy convencionales y ella va de súper guay, súper alternativa, súper guerrillera…

A: Todo súper. Ya. Pero es que luego me dijo “Tu amigo es tela de pesado, está ahí encima mía».

B: ¿Y tú que le dijiste?

A: Que no viniese a meterse con mi colega… pero es que parecía coña, luego la veía contigo en la pista y era todo lo contrario de lo que me hablaba.

B: Pues lo que te estoy diciendo.

A: Pues no lo entiendo.

 

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