En un camino asfaltado subo una cuesta empinada con la cabeza agachada para evitar el sol en los ojos y el viento en los oídos.
Me detengo en un cruce y observo las ramas de los árboles que se agitan tras las vallas metálicas. Me acerco y robo unas hojas, mientras oigo pasar una bandada de pájaros.
Respiro el campo y pienso en recordar ese momento para siempre.
Posted in: situaciones
Posted on 2012/10/05
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